COCREACIÓN ESCRITOR/LECTOR

Ernesto Sabato expone que a través del objeto artístico que es la obra literaria, el escritor logra una comunicación con el lector.  Empaparse en la lectura de aquel mundo emanado del escritor es un acto de comunicación interior.
"Dice Berdiaeff que el yo se esfuerza en romper la soledad mediante varios intentos: el conocimiento, el sexo, el amor, la amistad, la vida social, el arte.  Y agrega que aunque es cierto que la soledad se atenúa, ninguno de esos medios es capaz de vencerla definitivamente; porque todos conducen a la objetivación, y el yo no puede alcanzar al otro yo, sino en un acto de comunión interior.  (...)
En lo que se refiere al arte no me parece acertado: el Tú (contemplador) alcanza al Yo (artista) a través del objeto artístico, no en el objeto artístico.  Como lector de ROJO Y NEGRO yo ingreso en la intimidad misma de Stendhal, y él ingresa en la mía como creador.  Tal vez podría decirse algo semejante del amor, considerando un amor como un objeto artístico." (C)

Cada lector siente y concibe el mundo narrativo y los personajes de un modo distinto, dándole un nuevo y particular sentido:
"Nuestra conciencia no es clara ni coherente, y uno mismo no 'sabe' cómo son los propios sentimientos.  Proyectados hacia el mundo, se retractan al entrar en un medio de diferente densidad y naturaleza, y al volver sobre nosotros, reflejados por otro espíritu, aumenta nuestra confusión.  Algo parecido pasa con los personajes de una novela que no son los mismos ni permanecen idénticos a si mismos al ser sentidos por un lector.  De modo que en alguna medida, cada lectura rehace una obra literaria y cada generación o cada época le da un nuevo sentido.
Por supuesto no toda la novela produce en el lector la misma calidad ni cantidad de perturbación." (C)

Quizás esta acción recreativa ha incentivado al lector hacia una actitud crítica y menos pasiva frente a la literatura:
BARONE: "¿El lector actual ha perdido la inocencia? ¿Prefiere ser crítico en lugar de sentirse atrapado por la narración? ¿Le cuesta entregarse?
BORGES: Wilde decía que los griegos eran una nación de críticos.
SABATO: Eran muy argentinos, digamos.  Quiero decir, que aquí siempre hay un argentino dispuesto a opinar y resolver cualquier tema universal desde una mesa de café.  Los griegos eran muy parecidos a nosotros.
Y se sabe que los griegos eran muy macaneadores.  Sócrates era un filósofo de café, le gustaba charlar con los muchachos en las esquinas de Atenas." (J)

El escritor trabaja, sufre, y se entrega en su obra para el lector. Esperando que tú, mediante tu interés y comprensión, te sumerjas en esa obra recreándola.  De aquí nace una confraternidad literaria:                             "Sorprende, en cambio, que de pronto un lector desconocido que nunca ha creado nada, o un anónimo o modesto periodista sea capaz de advertir la presencia del creador.  Se inclina uno a pensar que en esos seres existe latentemente el genio creador que por un motivo o por otro no han podido o no han sabido convertir en acto; seres que, en todo caso, se entregan con candidez y entusiasmo a la magia y a la fascinación del poeta: esa candidez y ese entusiasmo sin los cuales no es posible ni la creación de la obra de arte ni su recreación en el lector o espectador.  Es por ellos y para ellos que el artista trabaja y sufre, los seres a quienes de verdad va destinado ese mensaje críptico, ese mensaje que les llevará una luz portentosa y extraña y que les permitirá examinar sus propios abismos, una luz que a la vez les llevará consuelo y desasosiego, certeza y vacilación, enfrentamiento a su propio drama y a la vez infinita liberación de no saberse solo.
En virtud de esa maravillosa confraternidad es que el arte existe.  Porque de otro modo los artistas se callarían para siempre o morirían.  Simplemente morirían." (C)

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