ERNESTO SABATO: UNA VIDA PARA ESCRIBIR

El escritor, en el fondo, escribirá siempre sobre su propia vida, sus sufrimientos, sus recuerdos.
"Para bien y para mal, el escritor verdadero escribe sobre la realidad que ha sufrido y mamado, es decir sobre la patria, aunque a veces parezca hacerlo sobre historias lejanas en el tiempo y en el espacio.  Creo que Baudelaire dijo que la patria es la infancia.  Y me parece difícil escribir algo profundo que no esté unido de una manera abierta o enmarañada a la infancia." (C)
"... pues la patria no es sino la infancia, algunos rostros, algunos recuerdos de la adolescencia, un árbol o un barrio, una insignificante calle, un viejo tango en un organito, el silbato de una locomotora de manicero en una tarde de invierno, el olor (el recuerdo del olor) de nuestro viejo motor en el molino, un juego de rescate." (E)

El artista en su vida sufre el hondo dolor de la existencia humana, de todas las vidas:
"Dada la condición del hombre, el artista tiene infinitos motivos de sufrimiento: a veces porque no lo comprenden o porque desatan la furia de los mediocres y  resentidos.  En cualquier caso, su dolor es muy grande, porque sólo una piel gruesa podría defenderlo adecuadamente y lo característico de un artista es la extremada finura de su piel.  Y en parte por eso, en parte por que vive luchando contra la resistencia que suscita, en parte porque va adquiriendo la mentalidad del perseguido, termina por volverse susceptible en grado enfermizo: genus irritabile vatum.
Hay una sola defensa contra esta calamidad y es la de releer, de tanto en tanto, los diarios de los escritores, su correspondencia, sus memorias, la historia de la literatura.  Y cuando constatamos de que a nosotros, pobres mortales, nos pasa lo que les pasó a grandes come Goethe y Proust ¿de qué podemos quejamos?" (C)

El artista necesita un ambiente áspero que lo mantenga alejado de la fatuidad. 
"Buena observación de Van Wyck Brooks: '...Las gentes demasiado buenas o cultivadas lo arrullan a uno insensiblemente en una especie de fatuidad.  Se entra en un paraíso de necios.  Salvo en muy pequeñas dosis, la 'buena sociedad' no es propicia para los escritores.  Puesto que necesitan ser incomprendidos, requieren algo áspero en la atmósfera que los rodea...'" (C)

Sólo por su condición en perpetuo estado de alerta, de rebeldía, de sufrimiento, el artista conserva su personal humanidad.
"Es obvio que una cosa es la humanidad y otra muy distinta el público-masa, ese conjunto de seres que han dejado de ser hombres para convertirse en objetos fabricados en serie, moldeados por una educación estandarizada, embutidos en fábricas y oficinas, sacudidos diariamente al unísono por las noticias lanzadas por centrales electrónicas, pervertidos y cosificados por una manufactura de historietas y novelones radiales, de cromos periodísticos y de estatuillas de bazar.  Mientras que el artista es el único por excelencia, es el que gracias a su incapacidad de adaptación, a su rebeldía, a su locura, ha conservado paradojalmente los atributos más preciosos del ser humano. ¿Qué importa que a veces exagere y se corte una oreja?" (C)

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