EL ESCRITOR: ¿QUÉ ESCRIBIR?

En cuanto al tema: el escritor no lo elige sino al revés; el tema elige al escritor, se le impone..
"El tema no se debe elegir: hay que dejar que el tema lo elija a uno.  No se debe escribir si esa obsesión no acosa, persigue y presiona desde las más misteriosas regiones del ser.  A veces, durante años."(C)

El tema será profundo y vital sólo si el escritor es profundo y vital, la calidad de una obra artística depende de la calidad humana de su autor.
"No hay temas chicos ni temas grandes: hay escritores chicos y grandes.  Cezanne pinta una manzana y hace una obra memorable.  Otro cualquiera pinta una Crucifixión y es un mamarracho." (J)

Sabato expone que las obras de un autor no son una suma de testimonios aislados sino que unos completan a otros y que están en devenir continuo.
"Palabras parecidas de Camus:
'Se considera con demasiada frecuencia que la obra de un creador es una serie de testimonios aislados.  Se confunde entonces al artista con el literato.  Un pensamiento profundo está en devenir continuo, abarca la experiencia de una vida y se amolda a ella.  Del mismo modo, la creación única de un hombre se fortifica en sus aspectos sucesivos y múltiples que son las obras.  Unas completan a otras, las corrigen o las repiten, y también las contradicen.  Si hay algo que termine la creación no es el grito victorioso e ilusorio del artista ciego: lo he dicho todo, sino la muerte del creador, que cierra su experiencia y lo libra de su genio.'." (C)

Las obsesiones siempre volverán, los sueños del artista se harán presentes, se le impondrán, en cualquiera de sus obras:
"Por otra parte, esas oscuras miasmas que suben desde nuestros subterráneos, tarde o temprano se presentarán de nuevo y no es difícil que consigan un trabajo más adecuado para sus aptitudes: Goethe confiesa que todos sus planes inconclusos y abandonados para tantas tragedias finalmente le sirvieron en IFIGENIA." (C)

"Creo que un escritor tiene una obsesión muy profunda, que tal vez le venga de la infancia, y lo único que hace en su vida es seguir esa obsesión central.  Un poco a tumbos, a través de su vida, en borradores sucesivos, quizás cada vez menos imperfectos, toda su vida intenta desentrañar ese secreto de su existencia.  No sé lo que les pasa a los demás, pero a mí me pasa eso.  Yo siempre estoy hablando de lo mismo.  A pesar de estar separadas por trece años, las dos novelas en cierto modo hablan de lo mismo.  Me refiero a la temática profunda, no a la anécdota.  La anécdota es muy distinta." (I)
El creador debe tener una característica singular: una constante y profunda obsesión que lo lleve a las creaciones profundas.
"El fanatismo.  Tiene que tener una obsesión fanática, nada debe anteponerse a su creación, debe sacrificar cualquier cosa a ella, sin ese fanatismo no se puede hacer nada importante." (C)

"...Pienso que el escritor debe estar guiado por una obsesión fanática, nada debe anteponerse a su creación, debe sacrificar cualquier cosa a ella. Sin ese esfuerzo no creo que se pueda llegar a hacer algo importante." (K)

"Los más profundos novelistas y dramaturgos son los que están obsesionados por una sola obsesión -sería exagerado decir idea-, ya sea el Bien o el Mal, o la Soledad o el Amor, esa monomanía se debe a la profundidad de la obsesión, y ésta garantiza la profundidad de la creación." (B)

Le pregunta C. Catania qué escogería de la carta QUERIDO Y REMOTO MUCHACHO, para decirlo a los jóvenes que comienzan a escribir.
"-Bueno...le diría al joven que escriba cuando ya no soporte más, cuando comprenda que se puede volver loco sino lo hace . Y entonces que vuelva a escribir 'lo mismo' -póngalo entre comillas-, quiero decir que vuelva a indagar, por otro camino, con recursos más poderosos, con mayor experiencia y desesperación, en lo mismo de siempre.
-¿Por qué en lo mismo?
- Porque las obsesiones cuanto más profundas, menos numerosas son. Proust decía que  la obra de arte es un amor desdichado que fatalmente presagia otros. Los fantasmas que suben desde nuestros antros subterráneos tarde o temprano se presentarán de nuevo (...) Los planes abandonados, los bocetos abortados, volverán para encarnarse menos defectuosamente."
-¿Y qué le diría al joven sobre lo práctico?
-Que jamás intente vivir de una literatura comercial. Es preferible trabajar de obrero o de mecánico o de ingeniero. La literatura y en general el arte son actos sagrados que no deben ser envilecidos, bajo pena de envilecerse uno mismo." (K)

Al realizar una obra literaria el escritor parte con una intuición básica y global  del tema, que se va elaborando mediante la expresión literaria.
"Cuando Bergson habla de la creación literaria dice algo muy justo.  Afirma que se parte de una intuición muy oscura pero global, que luego se la va desarrollando mediante el análisis y el acercamiento, para llegar finalmente a una intuición última que es infinitamente más rica.  No recuerdo bien sus palabras, pero me quedó grabada esta concepción que podríamos llamar dialéctica de la creación.  En suma, pienso que se comienza siempre de una intuición de la totalidad." (J)
"E1 artista parte de una oscura intuición global, pero no 'sabe' lo que realmente quería hasta que la obra está concluida, y a veces ni siquiera entonces.  En la medida en que parte de una intuición básica puede afirmarse que el tema precede a la expresión; pero al ir avanzando, la forma va prestando al asunto sutiles, misteriosos, ricos e inesperados matices; momento en que puede afirmarse que la expresión crea al tema.  Hasta que concluida la obra, el tema y la expresión constituyen una sola e indivisible unidad.." (C)

Sabato habla con Barone de la gestación de sus obras y cómo se realizó el proceso de creación artística en SOBRE HÉROES Y TUMBAS y ABADDON, EL EXTERMINADOR.
"Claro, la novela es tan extensa comparada con el cuento que lo que habrá entre el comienzo y el fin de esa isla difusa que se entrevé al comienzo es difícil de pronosticar.  Sería muy arriesgado y temible.  Nos pide Barone que demos nuestra experiencia personal y me veo, pues, obligado a decir algo.  Fíjense, yo escribí una novela muy larga que se llama SOBRE HÉROES Y TUMBAS. Yo no sabía al empezar lo que habría en ese famoso medio.  Pero desde el comienzo sabía que existiría una relación incestuosa, aunque no la veía con nitidez, ni siquiera si el incesto sería entre dos hermanos o entre padre e hija.  Al comienzo fue entre dos hermanos luego el hermano se convirtió en padre, pero la otra obsesión se me quedó presionando, hasta el punto de que apareció trece años más tarde en ABADDON.  Pero sigo: estaba seguro también de otra cosa: que al final la hija o hermana mataría a su hermano o padre, y luego incendiaría el Mirador.  Porque eso del Mirador me atrajo desde el primer día.  Estas obsesiones iniciales, que daban el comienzo y el fin de la obra, deben ser respetadas, por lo mismo que son obsesiones, es decir visiones profundas de una realidad que uno todavía no alcanza a distinguir con nitidez.  Como se ve, al menos en mi caso, el final tira, por decirlo así, todo hacia él.  Pienso que en esto la ficción se parece a la vida, ya que también en la vida nos movemos hacia ciertos fines obsesivos." (J)

Agrega con respecto al "Informe sobre Ciegos".
"En fin, para decirlo de una vez por todas, no sé bien por qué escribí el 'Informe sobre ciegos'. Empecé tímidamente, hay que decir, no me animaba del todo, pero a medida que fui adentrándome y venciendo mis propias resistencias -puedo decir que es la parte del libro que he escrito con más violencias, más espontáneamente- dejándome llevar por lo que me decían mis instintos, por lo que me dictaba mi mundo interior.  Hubo momentos en que me detuve, un poco asustado por lo que estaba haciendo, un poco desagradado yo mismo por ciertos extremos a que estaba llegando.  Me parecía horrible que yo llegara a decir ciertas cosas, o que el personaje dijera ciertas palabras emitiera ciertos juicios." (I)

Sabato, además, nos revela cómo surgió EL TÚNEL y qué problemas tuvo que vencer.
"Mientras escribía esta novela arrastrado por sentimientos confusos e impulsos inconscientes, muchas veces me detenía perplejo a juzgar lo que estaba saliendo, tan distinto de lo que había previsto y, sobre todo, me intrigaba la creciente importancia que iban tomando los celos y el problema de la posesión física.  Mi idea inicial era escribir un cuento, el relato de un pintor que se volvía loco al no poder comunicarse con nadie, ni siquiera con la mujer que parecía haberlo entendido a través de la pintura.  Pero al seguir al personaje, me encontré con que se desviaba considerablemente de este tema metafísico para 'descender' a problemas casi triviales de sexo, celos y crímenes.  Esa derivación no me agradó nada y repetidas veces pensé abandonar un relato que se apartaba tan decididamente de lo que me había propuesto.  Más tarde comprendí la raíz del fenómeno.  Es que los seres de carne y hueso no pueden nunca representar las angustias metafísicas al estado de ideas puras: lo hacen siempre encarnando esas ideas, oscureciéndolas de sentimientos y pasiones.  Los seres carnales son esencialmente misteriosos y se mueven a impulsos imprevisibles, aun para el mismo escritor que sirve de intermediario entre ese extraño mundo irreal pero verdadero de la ficción y el lector que sigue sus dramas. Las ideas metafísicas se convierten así en problemas psicológicos, la soledad metafísica se transforma en aislamiento de un hombre concreto en una ciudad concreta, la desesperación metafísica se transforma en celos, y el cuento que parecía destinado a ilustrar un problema metafísico se convierte en una novela de pasión y de crimen.  Castel trata de apoderarse de la realidad-mujer mediante el sexo. ¡Pero es tan vano ese empeño!  Adopté la narración en primera persona después de muchos ensayos, porque era la única técnica que me permitía dar la sensación de la realidad externa tal como la vemos cotidianamente, desde un corazón y una cabeza, desde una subjetividad total." (B)

La búsqueda de la  esperanza en el escritor y en el lector.
"-Para el lector corriente EL TÚNEL resulta un tanto desalentadora, ¿no ocurre lo mismo con HÉROES Y TUMBAS?
- Creo que no. Cuando escribí la primera era todavía demasiado joven, y la novela expresa sólo el lado negativo de la existencia. Por eso, creo, tiene la fuerza de lo extremo. Pero me parece que el hombre se inclina más por la esperanza que por la desesperanza. Todos esperamos algo, después de todo y a pesar de todo. Esa metafísica de la esperanza caracteriza la última parte de Héroes y Tumbas. Hasta que no terminé la novela no pude estar tranquilo. ¿Qué pasaba si me moría? La gente me juzgaría por el 'Informe', que arrasa casi todo, y no me juzgaría en forma cabal. Repito que uno escribe una novela para sugerir al mundo quién es uno y qué espera de la existencia." (K)


 

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