LOS PERSONAJES DE NOVELA

Según Sabato las ideas filosóficas pueden exponerse en la ficción.  Éstas se encarnan en personajes que las viven, que las discuten y analizan pero que además son partícipes de una vida afectiva e irracional.
"Entre el alma y el espíritu puro hay las mismas diferencias que entre la vida y el sacrificio de la vida, que entre el pecado y la virtud; que entre lo diabólico y lo divino.  Y es el abismo que separa al novelista del filósofo.
Lo que no significa que en las ficciones las ideas no puedan ni deban aparecer, ya que los seres humanos que las animan, como los de carne y hueso, no pueden no pensar, y al mismo tiempo que lloran, ríen o se conmueven, reflexionan y discuten.  Pero esas ideas que así surgen no son las ideas puras del pensamiento hecho sino las impuras manifestaciones mentales del existente. Esos personajes no hablan de filosofía, sino que la viven." (C)

En SOBRE HÉROES Y TUMBAS (II ‘Los Rostros Invisibles'), presenciamos el siguiente diálogo:
"Momento en  que Martín dijo casi sin querer a Bruno:
-Aquí estuvimos una tarde con Alejandra.
Y como si no pudiera detener su bicicleta, perdido el control, agregó:
-¡Qué feliz fui aquella tarde!
Arrepintiéndose y avergonzándose en seguida de semejante frase, tan íntima y  patética. Pero Bruno no se rió ni se sonrió (Martín lo miraba casi aterrado), sino que permaneció pensativo y serio, mirando hacia el río. Y cuando después de un largo rato, Martín imaginaba que no haría ningún comentario, dijo :
-Así se da la felicidad.
¿Qué quería decir? Se quedó escuchándolo, anhelante, como siempre que se trataba de algo vinculado a Alejandra.
-En pedazos, por momentos. Cuando uno es chico espera la gran felicidad, alguna felicidad enorme y absoluta. Y a la espera de ese fenómeno se dejan pasar o no se aprecian las pequeñas felicidades, las únicas que existen. Es como...
Se calló, sin embargo. Al rato continuó:
-Imagínese un mendigo que desdeña limosnas por el camino, porque le han dado el dato de un formidable tesoro. Un tesoro inexistente."

Estas ideas encarnadas entran en un juego dialéctico, en la lucha dentro de cada personaje y a su vez entre los personajes:
"En virtud de esa dialéctica existencial que se despliega desde el alma del escritor encarnándose en personajes que violentamente luchan entre sí y a veces hasta dentro de sí, resulta otra profunda diferencia entre la novela y la filosofía; pues mientras un sistema de pensamiento debe construirse en forma coherente y sin ninguna contradicción, el pensamiento del novelista se da en forma tortuosa, contradictoria y ambigua ..." (C)

Estos personajes no son necesaria o enteramente un fiel reflejo de las ideas primitivas del autor, en razón de la libertad y del aspecto situacional de los personajes:
"No hay que suponer, por otra parte, que por ser personajes de ficción, por el mero hecho de tener existencia en el papel y ser creados por un artista, los personajes carecen de libertad y que, en consecuencia, sus ideas no pueden ser sino las ideas, pensadas antes, del propio autor. No necesariamente, en todo caso. Saliendo, como salen, de la persona integral de su creador, es natural que algunos de ellos manifiesten ideas que de una manera, perfecta o imperfectamente, han surgido de la mente del propio artista; pero aun en esos casos, esas ideas al estar encarnadas en personajes que no son exactamente del autor, al aparecer mezcladas a otras circunstancias, otra carnadura, otras pasiones, otros excesos ya no son aquellas que alguna vez el autor pudo haber expresado desde su propia situación; y deformadas por las nuevas (presiones que en la ficción suelen ser tremendas y demoniacas) cobran un resplandor que antes no tenían, adquieren aristas o matices nuevos, logran un poder de penetración insólito." (C)

"Pero un escritor profundo no puede meramente describir la existencia de un hombre de la calle.  En cuanto se descuida (y siempre se descuida) aquel hombrecito empieza a sentir y pensar como delegado de alguna parte oscura y desgarrada del creador." (F)

II 'Los Rostros Invisibles'(XXVII). Un diálogo de un hombre de la calle

"Ella lo miró .
-Vos sos obrero- le dijo.
-Sí, señora. Soy textil- respondió el muchacho.
-¿Y qué edad tenés?
-Veinte años.
-¿Y sos peronista?
El muchacho se quedó callado y bajó la cabeza.
La mujer lo miró duramente.
-¿Cómo podés ser peronista? ¿No ves las atrocidades que hacen?
-Los que quemaron las iglesias son unos pistoleros , señora- dijo.
-¿Qué? ¿Qué? Son peronistas.
-No, señora. No son verdaderos peronistas. No son peronistas de verdad.
-¿Qué?- dijo con furia la mujer-. ¿Qué estas diciendo?
-¿Me puedo ir , señora?- dijo el muchacho levantando la cabeza.
-No, esperá- dijo ella , como pensando-, esperá... ¿Y por qué salvaste a la Virgen de los Desamparados?
-Y yo qué sé, señora. A mi no me gusta quemar iglesias. ¿Y qué culpa tiene la Virgen de todo eso?
-¿De todo qué?
-De todo el bombardeo de Plaza de Mayo, qué sé yo.
-¿Así que a vos te parece mal el bombardeo de Plaza de Mayo?
El muchacho la miró con sorpresa.
-¿No sabés que hay que terminar alguna vez con Perón? ¿Con esa vergüenza, con ese degenerado?
El muchacho la miraba.
-¿Eh? ¿No te parece?- insistía la mujer.
El muchacho bajó la cabeza.
-Yo estaba en Plaza de Mayo- dijo -. Yo y miles de compañeros más. Delante mío a una compañera una bomba le arrancó una pierna. A un amigo le sacó la cabeza, a otro le abrió el vientre. Ha habido miles de muertos."

Debido a su libertad los personajes pueden traicionar al autor surgiendo de la inconsciencia con características que hasta pueden ser contradictorias a él.
"Todos los personajes de una novela representan, de alguna manera a su creador.  Pero todos, de alguna manera lo traicionan." (C)

"A medida que esos personajes de novela van emanando del espíritu de su creador, se van convirtiendo por otra parte, en seres independientes; y el creador observa con sorpresa sus actitudes, sus sentimientos o sus ideas.  Actitudes, sentimientos e ideas que de pronto llegan a ser exactamente los contrarios de los que el escritor tiene o siente (...) . " (C)

"A veces mis personajes me sorprenden  y hasta me aterrorizan del mismo modo  que el terror que nos producen de pronto fantasmas en nuestros sueños (...) El escritor va viendo con perplejidad como surgen 'sin querer' vicios y pasiones que pueden llegar a ser los contrarios de los que el autor manifiesta en su vida normal (...) Lo extraño , pero significativo, es que el autor se sorprende de esas irrupciones, pero suele experimentar oscuros sentimientos de placer o satisfacción, como si esas criaturas se atrevieran a decir y a hacer cosas que él jamás osaría realizar en la vida honorable que lleva."  (K)

Con la presencia del propio autor, convertido en personaje (ente de ficción) se expresa esta  teoría en la anacrónica carta escrita en poética prosa a alguien llamado 'B'. Este personaje es representativo de todos los centenares de chicos que escriben pidiendo consejos a Sabato. 
QUERIDO Y REMOTO MUCHACHO: Me pedís consejos, pero no te los puedo dar en una simple carta, ni siquiera con las ideas de mis ensayos, que no corresponden tanto a lo que verdaderamente soy sino a lo que querría ser (...) No te puedo ayudar con esas solas ideas, bamboleantes en el tumulto de mis ficciones como esas boyas ancladas en la costa sacudidas por la furia de la tempestad. Mas bien podría ayudarte (y quizás lo he hecho) con esa mezcla de ideas con fantasmas vociferantes o silenciosos que salieron de mi interior en las novelas, que se odian o se aman, se apoyan o se destruyen, apoyándome o destruyéndome a mi mismo." (F) 

Interesantes preguntas le hace Catania respecto a EL TÚNEL.
"-¿Es Castel el que 'conduce' al autor? ¿O a la inversa?
-No se puede identificarlos , porque los personajes de la ficción emanan de lo más profundo de la  inconciencia y no son idénticos al autor, que queda más acá y más allá. ¿Qué más subjetivo que una pesadilla? No salen, no pueden salir sino del propio ser humano que está soñando. Sin embargo los personajes son de pronto tan desconocidos que nos aterran y nos hacen despertar gritando. Pero también, lo mismo que sucede con el sueño -y por motivos muy profundos- todos los personajes esenciales (no hablo de laterales, que pueden ser retratos de seres existentes) salen del corazón del creador. Ya sabe: 'Madame Bovary c'est moi', aunque habría que agregar en ese ' moi' a todos los otros: a Rodolphe, al pobre marido, a ese ateo de barrio que es el farmacéutico." (K)
"-Usted confesó lo difícil que le resulta comunicarse. A Castel le sucede lo mismo.
-Bueno yo he sentido a menudo una soledad semejante, pero jamás al extremo de Castel.
-¿Tenía un plan fijo -hasta donde puede ser posible- al comenzar la novela?
-Muchas veces me detenía perplejo a juzgar lo que estaba saliendo, tan distinto de lo que había previsto. Los celos y el problema de la posesión física iban adquiriendo cada vez más importancia. Yo quería escribir un cuento, el relato de un pintor que se volvía loco al no poder comunicarse con nadie, ni siquiera con la mujer que parecía  haberlo entendido a través de la pintura. Pero me di cuenta de que el personaje empezaba a preocuparse de cosas casi triviales, sexo, celos y crimen. Esto me alejaba de mis propósitos, y casi abandono el proyecto. Después comprendí que los seres humanos no pueden representar angustias metafísicas en estado de puras ideas, sino que lo hacen encarnándolas, y los seres carnales son esencialmente misteriosos y se mueven a impulsos imprevisibles, aun para el mismo escritor que sirve de intermediario entre ese singular mundo irreal pero verdadero de la ficción y el lector que sigue el drama." (K)

" El Túnel  está escrita por un paranoico. Esta clase de personaje exigía, para ser verosímil, que sólo se ocupara de su obsesión. Sólo ve, escucha y comenta lo que tiene que ver con su feroz y exclusiva pasión. Ahora bien, ¿cómo puede identificarme con Castel ? Ninguno de los episodios de esa narración esta meramente tomado de la vida real, empezando por el crimen: hasta hoy no he matado a nadie. Aunque las ganas no me han faltado. Y es probable  que esas ganas expliquen en buena medida el crimen de Castel. Él representa un momento o aspecto de mi yo, en tanto que otro momento quizás esté representado por María. Castel expresa, me imagino, el lado adolescente y absolutista; María, el lado maduro y relativizado. Y también Allende representa algo mío y también Hunter. Todo dicho con muchos 'quizá'. " (K)

EL TUNEL, XXXVIII, Juan Pablo Castel, nos habla obsesivamente.
 "Lo que sucedió luego lo recuerdo como una pesadilla. Luchando con la tormenta, trepé hasta la planta alta por la reja de una ventana. Luego, caminé por la terraza hasta encontrar una puerta. Entré a la galería interior y busqué su dormitorio: la línea de luz debajo de su puerta me lo señaló inequívocamente. Temblando empuñé el cuchillo y abrí la puerta. Y cuando ella me miró con ojos alucinados, yo estaba de pie, en el vano de la puerta. Me acerqué a su cama y cuando estuve a su lado, me dijo tristemente:
-¿Qué vas a hacer Juan Pablo?
Poniendo mi mano izquierda sobre sus cabellos, le respondí:
-Tengo que matarte, María.  Me has dejado solo.
Entonces, llorando, le clavé el cuchillo en el pecho. Ella apretó las mandíbulas y cerró los ojos y cuando yo saqué el cuchillo chorreante de sangre, los abrió con esfuerzo y me miró con una mirada dolorosa y humilde. Un súbito furor fortaleció mi alma y clavé muchas veces el cuchillo en su pecho y en su vientre
Después salí nuevamente a la terraza y descendí con gran ímpetu, como si el demonio ya estuviera siempre en mi espíritu. "
El autor es un espectador ineficaz de la libertad de su personaje, pero éste paradójicamente es la prolongación de un aspecto de su autor.
"Los seres reales son libres.  Si los personajes de una novela no son también libres, son falsos; y la novela se convierte en un simulacro sin valor.." (B)

"El artista se siente frente a un personaje suyo como un espectador ineficaz frente a un ser de carne y hueso; puede ver, puede hasta prever el acto, pero no lo puede evitar (lo que, de paso, revela hasta qué punto un hombre puede ser libre y esa libertad no es contradictoria con la omnisciencia de Dios).  Hay algo irresistible que emana de las profundidades del ser ajeno, de su propia libertad, que ni el espectador ni el autor pueden impedir. Lo curioso, lo ontológicamente digno de asombro, es que esa criatura es una prolongación del artista; y todo sucede como si una parte de su ser fuese esquizofrénicamente testigo de la otra parte, de lo que la otra parte hace o se dispone a hacer; y testigo impotente." (C)

Parte del Prólogo de EL TÚNEL.
Lugar y fecha: El Pantanillo, febrero de 1948
"Entre mis papeles encuentro un prólogo que había escrito para El Túnel y que luego seguramente juzgué innecesario. Tiene, sin embargo, un elemento de interés psicológico: el suicidio de Castel. Debo decir que en el curso de este relato, varias veces sentí que el personaje central quería o podía suicidarse; (...) En el curso de la narración hay un momento en que Castel está a punto de suicidarse; luego no lo hace y termina finalmente matando a María. Pero que la idea del suicidio me presionaba lo prueba este prólogo, que había olvidado por completo.(...)
Cuando Castel se suicidó, hallaron un cuaderno manuscrito entre los extraños cuadros pintados durante los meses de encierro. En la tapa, escrita con lápiz rojo y en caracteres irregulares y grandes, había una indicación: que se me entregase el cuaderno.
Apenas me hicieron entrega del manuscrito, comencé a leerlo con avidez y no pude dejarlo hasta el fin: suponía que debía echar luz sobre los trágicos acontecimientos y en particular sobre las razones que podía haber tenido Castel para matar a María Iribarne Hunter.  La lectura confirmó mi hipótesis.
Ahora bien: ¿para qué me habría legado Castel ese cuaderno? ¿Para que lo hiciese publicar? "  
En un pasaje de la novela ABADDON, EL EXTERMINADOR, Sabato se encuentra frente a sus personajes: Nacho y Agustina, quienes están dotados de tal libertad que enfrentan, acosan y juzgan a su propio creador. 
"A menudo había asistido a las vacilaciones de un estudiante en un café que por fin decidía acercársele. Por esa larga experiencia, calculó que se produciría algo muy desagradable.
El chico era alto para su edad, más que lo normal, y sus movimientos le confirmaron la impresión producida mientras permanecía sentado: era áspero y violento, en toda su actitud se adivinaba el rencor. No sólo contra Sabato: contra la realidad entera.
Cuando estuvo frente a él, con una voz excesiva para su comentario, casi gritando, le dijo:
Vimos una foto suya en esa revista GENTE.
La cara que puso al decir 'esa revista', es la que ciertas personas ponen cuando tienen que pasar cerca de excrementos.
Sabato lo miró como preguntándole qué significaba su observación.
Y hace poco salió un reportaje - agregó como si lo acusara.
Aparentando no advertir el tono, Sabato admitió:
- Sí, efectivamente.
- Y ahora, en el último número, lo vi asistiendo a la inauguración de una boutique en el pasaje Alvear.
Sabato estaba al borde del estallido. No obstante, respondió haciendo un último esfuerzo para contenerse:
-Sí. la boutique de una pintora amiga.
-Amigas que tienen boutique - agregó con sorna el chico.
-Entonces, Sabato explotó, levantándose:
-¿Y quién sos vos para juzgarme y para juzgar a mis amigos?- gritó.
-¿Yo? Tengo mucho más derecho de lo que una persona como usted puede imaginar." (F
)
"El parque iba apagándose con las sombras del atardecer, Cerró los ojos y comenzaba a meditar sobre su vida entera cuando sintió una voz de mujer que lo llamaba con timidez. Al abrir los ojos la vio delante en actitud vacilante y quizá culpable. Se levantó.  La chica lo miró unos instantes con aquella expresión del retrato de Van Gogh y por fin se animó a decirle:
- La actitud de Nacho no expresa toda la verdad.
Sabato se quedó mirándola y luego comentó con sorna
-Caramba, menos mal.
Ella apretó la boca y por un segundo intuyó que su frase había sido desafortunada. Trató de atenuarla:
- Bueno, realmente, no quise decir tampoco eso.  Ya ve, todos nos equivocamos, decimos palabras que no nos representan con exactitud... Quiero decir...
Sabato se sintió muy torpe, sobre todo porque ella seguía mirándolo con aquella expresión inescrutable.  Se produjo una situación un poco ridícula,  hasta que ella dijo:
- Bien, lamento mucho... yo... Nacho... ¡Adiós!
Y se fue.
Pero de pronto se detuvo, vaciló y finalmente volvió para agregar:
- Señor Sabato -su voz era trémula-, quiero decir... mi hermano y yo...sus personajes... digo, Castel, Alejandra...
Se detuvo y se quedaron mirándose un momento. Luego ella agregó, de modo vacilante:
- No vaya a sacar una idea equivocada... Esos personajes absolutos... Usted comprende... usted, esos reportajes... esa clase de revistas...
Se calló.
Y casi sin transición, como con seguridad habría hecho también su hermano, gritó "¡Es horrible!" Y salió casi corriendo . Sabato quedó paralizado por su actitud, por sus palabras, por su sombría y áspera belleza," (F)

Según Sabato, en la ficción se da una doble libertad ontológica y psicológica:
"Así, si la vida es libertad dentro de una situación, la vida de un personaje novelístico es doblemente libre, pues permite al autor ensayar, misteriosamente, otros destinos.  Es a la vez tentativa de escapar a nuestra inevitable limitación de posibilidades y una evasión de lo cotidiano." (C)

"La vida es libertad dentro de una situación, pero la novela es una doble libertad, pues nos permite ensayar (misteriosamente) otros destinos: es a la vez tentativa de escapar a nuestra finitud - valor ontológico- y una evasión de lo cotidiano - valor sicológico."(B)

En la misma 'carta-ficción' al joven "B" -carta de la que se vale Sabato para exponer gran parte de su teoría literaria-  reafirma la misma idea expuesta en los ensayos:
"Pascal afirma que la vida es una mesa de juego, en la que el destino pone nuestro nacimiento, nuestro carácter, nuestra circunstancia, que no podemos eludir. Sólo el creador puede apostar otra vez, al menos en el espectral mundo de la novela.  No pudiendo ser locos o suicidas o criminales en la existencia que les tocó al menos lo son en esos intensos simulacros." (F)

El Dragón y la Princesa (XVII). Martín y Alejandra presentan aspectos ficticios, pero con marcada huella de su autor.
"Después que tomaron el café salieron a la terraza y se acodaron sobre la balaustrada. De abajo se oía el clarinete. La noche era profunda y cálida.
-Bruno siempre dice que, por desgracia, la vida la hacemos en borrador. Un escritor puede rehacer algo imperfecto o tirarlo a la basura. La vida, no: lo que se ha vivido no hay forma de arreglarlo, ni de limpiarlo, ni de tirarlo. ¿Te das cuenta qué tremendo?
-¿Quién es Bruno?
-Un amigo.
-¿Qué hace?
-Nada es un contemplativo, aunque el dice que es simplemente un abúlico. En fin, creo que escribe. Pero nunca le ha mostrado a nadie lo que hace ni creo que nunca publicará nada.
-¡Y de qué vive?
-El padre tiene molino harinero, en Capitán Olmos. De ahí lo conocemos, era muy amigo de mi madre. Creo -agregó riéndose- que estaba enamorado de ella."

Los personajes tienen la altura de su autor y tienen el tiempo de su autor, porque todo emana de su interioridad. Esto lo expone en HETERODOXIA y posteriormente en EL ESCRITOR Y SUS FANTASMAS.
"Cuando Shakespeare toma héroes de la historia, los transforma en contemporáneos suyos. Única forma de no erigir monigotes que sólo existen en el papel.  Al fin y al cabo, lo humano es eterno: el amor, la muerte y el destino.  La mejor manera de hacer hablar a un personaje histórico como ser viviente es haciéndolo hablar como un ser viviente, es decir, como contemporáneo.  Lo humano es anacrónico."
Shakespeare pone sus propias ideas y sentimientos en esos seres del pasado, y así han hecho siempre los más grandes creadores.
Ibsen confesaba : 'Todo lo he buscado en mí mismo, todo ha salido de mi corazón'. De modo tal que ningún escritor puede crear un personaje más grande que él mismo, y sí lo toma de la historia tratará de achatarlo a su nivel: el Napoleón de Ludwig no es más alto que su culpable.  Al revés: modestos seres llegan a alcanzar la estatura de sus cronistas. Es muy probable que Laura o Beatrice  hayan sido imperfectas o triviales mujeres, pero fueron levantadas y eternizadas a la altura de las grandes almas que las cantaron. El novelista, el poeta, hace con sus mujeres lo que en escala humilde hace todo enamorado con su amada." (B)

"Si es cierto que los personajes novelísticos salen del propio corazón del creador, nadie puede crear un personaje más grande que él mismo, y si lo toma de la historia lo bajará hasta su propio nivel.  El teatro y la narrativa están atiborrados de Cleopatras y Napoleones que no son más altos que sus culpables.  Al revés, modestos seres son levantados hasta la estatura de sus grandes creadores.  Es probable que Laura y Beatrice hayan sido mujeres triviales; pero ya nunca lo sabremos, pues las que conocemos fueron levantadas hasta la cumbre de Petrarca y de Dante." (C)

Esta  misma idea la recogimos, del propio Ernesto Sabato en la siguiente entrevista, en Buenos Aires.
A. Losada:     Ud. decía que el escritor puede elevar a sus personajes a su altura. ¿En cierta forma no se le escapan a veces sus personajes?
E. Sabato:     Claro, por supuesto, cuando digo que lo puede elevar a su  altura no quiero decir que no se le escapen, se le pueden escapar, se le escapan casi siempre, pero lo que yo quería decir es esto: por ejemplo Madame Bovary alcanza la estatura que tiene Flaubert.  A lo mejor la pobre Madame Bovary que sirvió de modelo, de maniquí para que él colocara sus pensamientos sus pasiones, era una pobre mujer de pueblo.  En cambio así, es una mujer memorable, todos hablamos de Madame Bovary.  Es decir, que el creador levanta a un personaje hasta su propia estatura ¿no?  Siempre se me ocurrió que es un poco así lo que pasa con el amor y las pasiones amorosas. El amor a veces es una pasión tan fuerte, tan poderosa,,,, que transforma a los individuos y los eleva a un nivel que habitualmente no tienen.  Es decir,  hasta el hombre más común cuando se enamora puede llegar a ser una especie de poeta.  Y no es muy raro encontrar a tipos que son de pueblo que han escrito algún versito cuando estaban enamorados.  Y también es cierto que esa pasión produce una especie de magia; se parece mucho a la creación literaria.  " (M)

En 'Un Dios Desconocido', última parte de SOBRE HÉROES Y TUMBAS. Piensa, se dice a sí mismo, nos confiesa Bruno, adquiriendo la altura de su autor.
"Y en aquel reducto solitario me ponía a escribir cuentos. Ahora advierto que escribía cada vez que era infeliz, que me sentía solo o desajustado con el mundo en que me había tocado nacer. Y pienso si no será siempre así, que el arte de nuestro tiempo, ese arte tenso y desgarrado, nazca invariablemente de nuestro desajuste, de nuestra ansiedad y nuestro descontento. Una especie de intento de reconciliación con el universo de esa raza de frágiles, inquietas y anhelantes criaturas que son los seres humanos."

En la misma carta a 'B', escribe Sabato que los personajes son la salvación del propio escritor.
"Releo lo que te escribí hace tiempo y me avergüenzo un poco del patetismo. Pero así me salió y así lo dejo.  También releo las cartas que me enviaste en este lapso, los pedidos de auxilio. 'No sé bien lo que quiero.' Y quién lo sabe, de antemano." (F)

"... Y no vayas a creer que Flaubert  escribió la historia de aquella pobre diabla, porque se lo pidieron: escribió porque tuvo la súbita intuición de que en aquella historia policial podía escribir su propia y secreta historia policial , ridiculizándose a sí mismo con una crueldad con que sólo un gran neurótico puede hablar de su yo, caricaturizándose en aquella insignificante neurótica de provincia, que, como él, amaba los países lejanos y los lugares remotos.  Relee el capítulo IV y lo verás a él en ese gusto por otros tiempos y sitios, por viajes y sillas de posta, con raptos y mares exóticos... ¿Qué podía hacer la pobre infeliz sino suicidarse?  Y con ese sacrificio de aquella pobrecita, de aquella desamparada, de aquella ridícula romántica de pueblo, Flaubert (tristemente) se salva. 
Se salva... Es una manera de decir, es una manera apresurada de ver las cosas, como nos pasa siempre, en cuanto nos descuidamos.  Yo sé, en cambió, lo que con lágrima en los ojos habría dicho murmurando mi madre, pensando no ya en Ema sino en él, en el pobre y sobreviviente  Flaubert: '¡Que Dios lo ayude!'." (F)

Al autor le basta acentuar alguna o algunas de sus propias características para conformar la personalidad de su personaje: va del hombre particular que es él, al hombre universal que es el personaje:
"Nuestra condición es común a todos los hombres.  Es como una infinita, compleja y sutil trama que pasa a través de todos nosotros: hombres y mujeres, pobres y ricos, reyes y esclavos.  Esa condición en algunos asume estados más eminentes que en otros, en ciertos casos la envidia pasa a  primer plano y la generosidad desaparece, en otros el odio suplanta al amor.  En otro momento, en el mismo personaje (o en otro) se invierten los papeles.  Y a eso se debe por lo demás que el novelista pueda crear personajes tan dispares: le basta acentuar tal o cual matiz de su propia condición, poner en primer plano tal o cual emoción o pasión: los celos o la indiferencia, la perversidad o la compasión, el amor o el odio, el rencor o la comprensión." (C)

¿Qué 'matiz' de Sabato reconocemos en estos párrafos (capítulo IV, última parte) de SOBRE HÉROES Y TUMBAS?
"Anochece en la ciudad caótica.
Lavalle ha bajado la cabeza y nada responde.
¿Qué sigue soñando? Los comandantes Hornos y Ocampo se miran. Pero por fin Lavalle contesta:
-Nuestro deber es defender a nuestros amigos de estas provincias. Y si nuestros amigos se retiran hacia Bolivia, debemos ser los últimos en hacerlo; debemos cubrir sus espaldas. Debemos ser los últimos en dejar el territorio de la patria.
Los comandantes Hornos y Ocampo vuelven a mirarse y un solo y mismo pensamiento tienen: "Está loco". ¿Con qué fuerzas podría cubrir esa retirada, cómo?
Lavalle con los ojos fijos en el horizonte, repite sin oír nada:
-Los últimos. (...)
(...) Sus corazones están encogidos y en sus mentes hay un único pensamiento: "Ahora todo está perdido". Sólo les queda esperar la muerte al lado del jefe. Y cuando Lavalle les dice: " Resistiremos, verán, haremos guerra de guerrillas en la sierra", ellos permanecen callados, mirando hacia el suelo."
 
En ABADDON, EL EXTERMINADOR, el personaje Sabato dice:
"Pero, en fin, quién podía jactarse de ser superior a los demás. Alguien había dicho que en cada criatura está el germen de la humanidad entera; todos los dioses y demonios que los pueblos imaginaron, temieron y adoraron se hallan en cada uno de nosotros, y, si quedara un solo niño en una catástrofe planetario, ese niño volvería a procrear la misma raza de divinidades luminosas y perversas." (F)

Sabato nos declara, en la entrevista , que él es un exagerado extremista, y que por eso sus personajes son extremos.
Al preguntársele cuál es su personaje más angustiado, nos responde:
"Tal vez en HEROES Y TUMBAS, tal vez sea Alejandra.  Y en ABADDON tal vez, Agustina, Nacho, sean los más angustiados.  Claro, siempre en la novela como en la vida real hay personajes más angustiados que otros.  Pero en general como a mi me interesan los personajes extremos,.. es decir, los personajes que no son extremos me aburren un poco, y no tengo ganas de escribir esa clase de cosa. A mi me apasiona lo que es extremo, soy tal vez por naturaleza una especie de extremista, las cosas intermedias me dejan frío." (M)

Participando en la ficción, Sabato, en una conversación con su personaje Marcelo, se presenta a sí mismo como un personaje extremo.
"-Claro, comprendo que exagero.  Soy un exagerado, siempre.  Y en el fondo un extremista.  Me he pasado la vida yendo de un extremo a otro y equivocándome con furia. Me apasionaba el arte y entonces me lancé en las matemáticas.  Y cuando llegué bien al extremo las abandoné, con una especie de rencor.  Y la misma historia con el marxismo, con el surrealismo.  Bueno, abandonar... Es una manera de decir, comprendés. Sí uno ha amado intensamente siempre quedan en uno los rastros de la pasión.  En algunas palabras, en algunos tícs, en los sueños.  Sí, sobre todo en los sueños... Vuelven a reaparecer las caras que creíamos olvidadas para siempre... Sí, un exagerado, Marcelo..." (F)

En el ensayo se vuelve a estos personajes extremos. Sabato los ejemplifica con los personajes de Anouilh:
"Los personajes centrales de Anouilh son casi siempre muchachos que se aferran al amor absoluto y a la pureza; aun al precio de la muerte, se niegan a madurar es decir a relativizarse. El tiempo relativiza siempre inevitablemente convierte lo puro en impuro, la ilusión en realidad.  'Madurar' es envejecer, ensuciarse las manos, volverse sensato, aburguesarse, entrar en el juego de las conveniencias y de la razón; en suma  transformarse en un cochino.
Creón es el hombre maduro.  Antígona, la muchacha que se niega a aceptar la vida tal como es, que se resiste a jugar ese siniestro juego de la existencia. ¿Dónde está Anouilh?  Sus sueños, sus ansiedades más profundas, sus nostalgias más tenaces, están en Antígona.  Pero su vida real, su cotidiano y sórdido heroísmo están en Creón.
Así nos pasa a todos." (B)

Nos revela que ésta es su misma experiencia. Todos sus personajes tienen algo de su propia personalidad:
 Sabato:  "Bruno es un aspecto de mi propia personalidad; tal vez el más contemplativo, el más abúlico, el menos ofensivo, el más caritativo. Todas las demás características buenas y malas que no están en Bruno paran en otros personajes, como Fernando Vidal, también allí hay mucho de mí; no le quepa la menor duda." (M)

Afirma que la suma de los personajes conforman la biografía del autor:
"Es en ese sentido que toda la novela es una autobiografía, en el sentido trivial y literal del término.  Los personajes de una novela son tan autobiográficos como los de un sueño, aunque sean monstruosos y aparentemente tan desconocidos que aterran al propio soñador. Cervantes no es sólo el Quijote, sino Sancho y Teresa Panza y Dulcinea y Maritornes y el Duque." (J)

Sabato autor-personaje responde a un reportaje en ABADDON, EL EXTERMINADOR, confirmando la idea anterior.
REPORTAJE
- Está satisfecho con lo que ha escrito?
- No soy tan canalla.
- Quién es Ernesto Sabato?
- Mis libros han sido un intento de responder a esa pregunta. Yo no quiero obligarlo a leerlos, pero sí quiere conocer la respuesta tendrá que hacerlo," (F)

Expone que en toda novela profunda es imprescindible el realismo en los personajes de ficción.
"Los seres ficticios y hasta los seres fantásticos deben ser descritos con realismo, ya que sólo nos emociona lo que es real. Así procedieron Dante con sus condenados del infierno, Shakespeare con sus personajes históricos y Kafka con sus figuras  de pesadilla." (B)

Le preguntamos a Sabato respecto a los personajes reales que incluye en sus novelas.
"No, en mi novela hay muy pocas personas reales, es decir que existan de verdad. Figuran por ejemplo Borges, en HÉROES Y TUMBAS; aparece el pintor Domínguez en mis dos novelas, era un pintor español que vivió en París. ¿Personajes reales?... En una cosa lateral, como en ABADDON, por ejemplo, hay una muchacha que pinta que se llama Silvina, en otro contexto, en otra familia, en otra situación, pero lo hice con toda dedicación, porque le tengo mucho afecto y es una especie de broma. Es un retrato de Silvina , así como se hacía a 'pre natur' ; y está colocado en una novela que es esencialmente delirante.
Pero los elementos naturalistas yo los pongo porque sirven para arrastrar al lector hacia los espacios más sobrenaturales,  es decir, es una especie de...no digo de 'trampa' , porque no se trata de un recurso ... 
Aparentemente puede parecer que ABADDON es una autobiografía, observen que donde yo estoy, donde aparezco con nombre y apellido, son las escenas más delirantes; entre otras yo me transformo en un murciélago, pero solamente un tonto puede pensar que es una autobiografía. Es una manera de introducirme en la novela, para ver en qué consiste el misterio de la ficción; el autor dentro de su propia novela, con sus propios personajes....Eso fue la tentativa.
Hay una escena en Buenos Aires donde está Astor Piazzolla que viene por la calle y yo le digo:' Vení vamos a tomar un café'. Hemos tomado infinidad de veces café con Piazzolla,...pero esa escena que se narra en la novela nunca existió.
Y así por el estilo....Hay una cosa delirante con la televisión,...esa especie de casamiento entre Libertad Legrand y yo en la televisión,...es una sátira un tanto sangrienta a la televisión, a ese instrumento siniestro que es la televisión." (M)

Consecuente, las situaciones y los personajes de sus novelas son de  extremado realismo.  Así, en ABADDON, EL EXTERMINADOR, las escenas de tortura y delirio que vive Marcelo provocan un pavoroso y doloroso estremecimiento en el lector:
"El Gordo le dice que lo harán pedazos si no cuenta todo, si no dice lo que Palito hacía en las últimas semanas. Era alto, pecoso?  Le decían el Colorado?  Lo conocía a este otro?  Lo había visto con Palito en el café de la calle Independencia?  Han desatado a la parturienta y empiezan a picanearlo a él.  Cuando se desmaya despierta de nuevo en el piso de cemento del calabozo.  Todo parece más oscuro.  Al rato vienen los de la linterna.  Buscan al otro.  El hijo de puta, dice uno de ellos, alumbrando con la linterna. Mirá, de dónde pudo sacar esta gíllette?  Había mucho que sacarle, hijo de puta.  Lo arrastran, se lo llevan, y queda  completamente solo,
Tiene ganas de orinar, pero no puede: el dolor lo desmaya, Sueña algo extraño, algo de infancia: como imágenes purísimas en un chiquero.  Medio despierta, se encuentra  musitando una oración, está al lado de su camita, pidiendo al Niño Jesús, su  madre está el lado y le dice ahora a dormir.  El Niño Jesús , eso es, Y de pronto con una especie de ronquido murmura: DIOS MIO POR QUE ME HAS ABANDONADO! Pero en seguida tiene vergüenza, piensa en esa mujer embarazada.  El encuentro con Ulrike en la Plaza Retiro le parece estar a un siglo de distancia, en otro planeta.  Dios ha tenido un ataque de locura y todo su universo se quiebra en pedazos, entre aullidos y sangre, entre imprecaciones y restos mutilados.  Vuelve a pensar en Toribio, vuelve a repetir su oración infantil, como si pudiera tener alguna fuerza en aquel infierno.  Dónde estaba Dios? qué quería probar con el suplicio, con la violación de un ser tan humilde como Esther?  Qué quería decir? Quizá quería decirles algo, a todos, pero no podían comprender.  En ese momento habría  novios de la mano, augurios de felicidad, risas, los barcos tocarían o habrían tocado las sirenas.  Año nuevo, vida nueva. 0 habrán pasado ya varios días?  Que día será?  Allí era siempre de noche.  Ah, sí,  el otro le había dicho que había confesado todo, pero confesado mentiras, acusado a personas inocentes, le habían hecho firmar algo.  Le pareció que habían llorado, aunque allí ya no se sabía distinguir gestos ni lágrimas. Qué? Se había suicidado con una gillette? (...) Los mártires cristianos, pensaba. Ser devorado por las fieras era nada al lado de todo esto. Después volvió a delirar y todos los nombres se mezclaron y las épocas.  Entonces vuelven los de la linterna. Lo arrastran de los pelos a la pieza de torturas.
-Bueno -dice el Gordo- , ahora se terminó. Ahora contás todo o de aquí ya no salís vivo.
Lo colocan de nuevo en la mesa. El cuarto está lleno de humo, hay gritos, risas, insultos. Todo se convierte ya en un confuso infierno. Te vamos a seguir trabajando, maricón, hasta que largués todo. Le retuercen los testículos, le meten la picana en la boca, en el ano, en la uretra, le golpean los oídos. Luego siente que traen una mujer, que la desnudan y la ponen encima de él. Los picanean a los dos a la vez, gritan palabras espantosas a la mujer, tiran baldes de agua, después lo desatan, lo golpean en el suelo. Se desmaya, cuando vuelve en sí está de nuevo el doctor, la jeringa. No da más, dice" (F)

En HÉROES Y TUMBAS, Alejandra adquiere tal realismo que pareciera salirse de la novela y convivir junto al lector.  Muestra de esto es la anécdota que nos relata  Sabato:
"Una vez recibí una carta muy curiosa de Polonia, Varsovia., de un chico, cuando salió la traducción polaca.  La carta era en polaco, pero hay una señora polaca que es pintora, muy amiga mía.  Y al traducirme esto, me dijo: 'Me parece que éste es un loquito'.  Yo creo que es un chico como muy perturbado Además sabía que era un chico porque venía una fotografía.  Era un chico estudiante eslavo de unos 19 ó 20 años. Y la carta era hermosísima.   La tengo, si vienen a casa se las voy a mostrar. Una vez que tuve la traducción, le digo: 'Bueno, mirá , te agradezco mucho, pero la próxima vez escribime en inglés o francés, pero no me escribás en polaco.'  Entonces me  mandó una segunda carta, pero con una fotografía . Decía: ' ¡Alejandra está en Varsovia!' Me preguntaba si yo la había visto alguna vez, si había estado en Varsovia, y mandaba una fotografía de Alejandra.  Era una chica polaca, naturalmente. No tiene nada de argentina.  Y era una carta muy interesante, muy fuerte.  Era un chico de una personalidad muy fuerte. Muy lector de Dostoievsky y de Proust. Pero se ve que tenía una gran pasión por esa muchacha cuya  fotografía adjuntaba.  Pobre ¿no?  Entonces la novela le produjo una especie de conmoción, porque le parecía una especie de milagro, de anuncio, no sé.  Sí, eso pasa a menudo." (M)

Ha dicho que los personajes deben tener realidad humana. Y es imposible que existan arquetipos humanos puros. Por lo tanto, no existen cerrados arquetipos de personajes ficticios:
"Uno de los errores de cierta novelística consistió en creer en los arquetipos, como personajes cerrados, únicos, duros. No hay tal arquetipo.  Todo lo que está en un hombre puede estar en los demás: abierto o críptico, desarrollado o en germen, nítido o confuso." (C)

El diálogo "Sabato - Borges", nos da una idea más amplia con respecto a la negación de los arquetipos:
BORGES: "He dicho sí, que proponer a Martín Fierro como personaje ejemplar es un error.  Es como si se propusiera a Macbeth como buen modelo de ciudadano británico ¿no?
Como tragedia parece admirable, como  personaje de valores morales, no lo es.
SABATO: "Lo que prueba que un gran escritor no tiene por qué crear buenas personas.  Ni Raskolnikov ni Julien Sarel por citar algunos, pueden juzgarse como 'Buenas personas' . Casi nadie en la gran literatura."
BORGES: 'Qué extraño.  Ahora recuerdo que Macedonio Fernández tenía una teoría que yo creo errónea. El decía que todo personaje de novela tenía que ser moralmente perfecto. Desde esa perspectiva, sin conflictos, resultaría difícil escribir algo,,, El se basaba en el concepto: EL ARQUETIPO IDEAL DE LA ÉPICA.
SABATO: "Basta considerar los grandes protagonistas de novelas siempre marginados, tíos  casi siempre fuera de la ley outsiders" (J)

No es justificable la existencia de personajes abstractos en la literatura profunda, que es existencia viva; esta literatura considera la reintegración del hombre, sus elementos emotivos y su circunstancia particular. La abstracción pertenece al campo de la filosofía y de la ciencia.
"Gorki malogró buena parte de sus excelentes dotes por el acatamiento a una falsa estética, derivada de este cientificismo que estaba en el aire de la época; afirmaba que para describir un almacenero era menester tomar cien de ellos y buscar los rasgos comunes.  Evidentemente, éste es el modus operandi de la ciencia, que busca lo universal abstrayendo lo particular.  Pero ése es el camino de lo muerto y de la esencia, no el de la existencia viva. Así sucede que los personajes de Gork¡ nos parecen a menudo muñecos mecanizados y cuándo no es así es porque, felizmente, el talento narrativo de Gorki es superior a su dogmatismo." (A)

Sostiene la misma propuesta frente a Günter Lorenz.
"La creciente abstracción del personaje no es un signo de desarrollo de este género literario (novela) como piensan esas corrientes, sino a mi juicio, es la mejor caracterización de una era que termina. Precisamente la era de la ciencia y de la abstracción. Si la tesis que acabo de exponerle es correcta, yo diría que la crisis actual exige una reintegración del hombre y de los elementos emocionales concretos. Justamente todo lo contrario de una marcha hacia la Abstracción, es más bien una marcha hacia una nueva concreción.  Una concreción mucho más profunda y seria de la que nos dio la novela del siglo pasado, que estaba por el  racionalismo de su época. A tal concreción yo la llamaría  fenomenología, una entidad del yo y del mundo." (I)

Sabato refuta el objetivismo de Robbe-Grillet con respecto a los personajes, mediante un paralelismo entre el personaje dotado de realidad y el hombre:
"El hombre no es ese simple sujeto psíquico, es un animal eidético que salta del caos de los sentidos al orden de los objetos ideales. Por qué un protagonista incapaz de aprehender la belleza y la justicia (ya que ha sido privado de sus intuiciones emocionales), inconsciente de su solitud o comunidad, de su finitud o mortalidad, de la ausencia o presencia de Dios (ya que tampoco goza de intuiciones metafísicas), puede ser considerado no sólo como la única clase de personaje legítimo de una novela, sino como el portavoz de la gran literatura actual". (D)

No objeta Sabato que un personaje describa a los demás externamente,  no teniendo acceso a la interioridad de éstos, pero lo que rebate es que el propio personaje no tenga interioridad
"...podría aceptarse que el protagonista... describe desde fuera a los otros personajes de la narración, que desde su óptica no pueda deducir o inducir las ideas de su mujer (...) sus intenciones, sus propósitos secretos..., tampoco pueda inferir las ideas y propósitos del presunto amante. Pero, ¿qué clase de psicología le impide al protagonista describir sus propias y conocidas presunciones? ¿Quién le impide usar sus ideas, su raciocinio, sus hipótesis? ... ¿Cuándo se ha visto que un individuo, celoso o no, y sobre todo si es celoso no razone interminablemente, no rumie sus sospechas, no cavile sobre lo que ve o adivina? ¿En nombre de qué objetividad se escamotea todo esto? ¿Qué clase de respeto del autor por el Objetivismo es éste que empieza tergiversándolo."  (D)


" Los personajes actúan y sólo sabemos de ellos lo que ellos mismos nos dicen, o lo que hacen y piensan. De modo que si nos colocamos en su yo, podemos descender hasta el fondo de su conciencia.... Este descenso se dirige al misterio primordial de la condición humana, (...) Allí se plantean inevitablemente los grandes dilemas: ¿ por qué estamos hoy y aquí ?... ." (K)

Los personajes al igual. que los hombres deben ser considerados como seres totales, aunando sus diversos aspectos: sensorial, racional, emocional, instintivo, volitivo, etc.:
"Los personajes de estas narraciones (objetivismo) sólo ven y sienten.  Pero el hombre es algo más que un sujeto sensorial: tiene voluntad, organiza y abstrae sus experiencias, termina siempre elevándose al nivel de las ideas; de ninguna manera es una pasiva cámara cinematográfica." (D)

Sabato insiste en la interacción del hombre real con los personajes de una obra. Los personajes por una parte  lo representan y por otra lo provocan.
 "Por eso las grandes novelas apasionan a todos, y de alguna manera todos se sienten representados en sus obsesiones mas profundas.  Todos nacemos, sufrimos, amamos. Yo no soy viajante de comercio y no vivo en los Estados Unidos, pero LA MUERTE DE UN VIAJANTE me conmueve. ¿Por qué?  Nada que sea totalmente ajeno a nuestro espíritu nos conmueve, por nada que sea inconmensurable con nosotros podemos tener compasión; como la palabra lo indica es una pasión compartida, es un movimiento en común. Si Hamlet nos interesa es porque en alguna medida, en algún momento, en alguna pasión hemos sido Hamlet.  También Quijotes y Sanchos, también hemos sentido de una manera o de otra el deseo de matar a una vieja usurera; y si no hemos sentido o si creemos no haberlo sentido, ya se encarga ese despiadado novelista de hacernos sentir esa pasión." (C)

"Así es, exactamente. En la búsqueda de Martín, en la tenebrosa pasión de Alejandra, en la melancólica visión de Bruno y en el horrible 'Informe sobre ciegos', he intentado describir el drama de seres que han nacido y sufrido aquí. Pero a través de él, un fragmento del drama que desgarra al hombre en cualquier parte: su anhelo de absoluto y eternidad, condenado como está a la frustración y a la muerte. Y a pesar de esa frustración y de esa condena, algo así como una absurda metafísica de la esperanza. También como en la vida." (K)

Bruno viaja a su pueblo natal,Capitán Olmos, y recorre el cementerio recordando a los suyos. Es  ya el final de ABADDON.
"Hasta que de pronto vio con asombro una lápida que decía
Ernesto Sabato
Quiso ser enterrado en esta tierra
con una sola palabra en su tumba
PAZ
Se apoyó en una pequeña verja y cerró sus ojos. Después cuando volvió a abrirlos, con todo, salió del cementerio con un sentimiento que nada tenía de trágico (...)
"Paz". Sí, seguramente era eso y quizá sólo eso lo que aquel hombre necesitaba, meditó. Pero por qué lo había visto enterrado en Capitán Olmos, en lugar de Rojas, su pueblo verdadero? ¿Y qué significaba esa visión?. ¿Un deseo, una premonición, un amistoso recuerdo hacia su amigo? ¿Pero cómo podía considerarse como amistoso imaginarlo muerto y enterrado? En cualquier caso, fuera como fuera, era paz lo que seguramente ansiaba y necesitaba,  lo que necesita todo creador, alguien que ha nacido con la maldición de no resignarse a esta realidad que le ha tocado vivir; (...) "

 

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